Raspberry Pi, conocida por sus mini computadoras, amplió su catálogo con un producto inesperado: memorias USB propias. La compañía anunció su Raspberry Pi Flash Drive en dos capacidades: 128 GB por $30 y 256 GB por $55, disponibles a través de su red de distribuidores autorizados.
Aseguran que si bien la propuesta no es “la más barata”, si es “la más confiable”.
Raspberry Pi apunta a un problema real del mercado: USBs genéricos que prometen mucho y entregan poco (velocidades pobres, carcasa frágil o incluso capacidad inflada). Por eso, su discurso se centra en desempeño consistente y durabilidad.
En rendimiento, la empresa habla de velocidades sostenidas (no picos): 75 MB/s para el modelo de 128 GB y 150 MB/spara el de 256 GB.
En construcción, el gancho es una carcasa de aluminio “difícil de romper” y un diseño simple con USB-A y orificio para llavero.
Lo más interesante para usuarios avanzados es que el drive incluye soporte de S.M.A.R.T. para reportar “salud” y vida útil (algo más típico de SSDs que de llaves USB baratas).
¿Vale la pena? Pues si se quiere para “pasar un archivo de vez en cuando”, probablemente no. Pero si se busca para algo más sensible (por ejemplo, mover proyectos, respaldos frecuentes o incluso correr sistemas en contextos tipo Raspberry Pi), pues sí tiene sentido pagar por un mejor producto… aunque sólo sea memoria USB.

Consultor en Comunicación Digital con 20 años de experiencia en marketing y publicidad. Locutor y co-presentador de TecToc Radio.