Oracle redujo su plantilla en aproximadamente 21.000 empleados durante el último año, cerca del 13% de su fuerza laboral. En un documento presentado a los reguladores, la compañía reconoció que la adopción de inteligencia artificial ya está provocando reducciones de personal y que ese proceso podría continuar.
Pero la historia va más allá de la automatización. Oracle también está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en infraestructura para inteligencia artificial, incluyendo nuevos centros de datos y servicios de nube. Para sostener ese gasto, la empresa está recortando costos y reorganizando equipos, lo que también se traduce en despidos.
En otras palabras, la IA está afectando el empleo desde dos frentes: por un lado, algunas tareas empiezan a ser realizadas por sistemas inteligentes; por otro, las empresas están trasladando recursos humanos y financieros hacia el negocio de la inteligencia artificial, reduciendo inversiones en áreas consideradas menos estratégicas.
Oracle no es un caso aislado. Meta, Microsoft, Google y Amazon también han anunciado miles de despidos mientras aumentan de forma agresiva sus inversiones en infraestructura de IA. La industria tecnológica está viviendo una de las mayores redistribuciones de talento y capital de las últimas décadas.
Este cambio deja una lección importante: la inteligencia artificial no solo transformará los trabajos que hacemos, sino también las prioridades de inversión de las empresas.

Consultor en Comunicación Digital con 20 años de experiencia en marketing y publicidad. Locutor y co-presentador de TecToc Radio.