A medida que la inteligencia artificial produce textos cada vez más fluidos, algunos escritores están reaccionando de una forma inesperada: escribiendo de manera menos «perfecta». Novelistas, periodistas y creadores de contenido aseguran que están incorporando expresiones más personales, frases poco convencionales e incluso pequeños errores deliberados para dejar claro que detrás del texto hay una persona.
La tendencia surge porque muchos modelos de IA tienden a utilizar estructuras muy similares: listas de tres elementos, metáforas genéricas, puntuación impecable y un estilo uniforme. Algunos autores consideran que esa homogeneidad está influyendo en la forma en que los lectores perciben la buena escritura.
En respuesta, algunos escritores afirman que están recuperando aquello que durante años se intentó eliminar: giros inesperados, frases inventadas, ideas que toman caminos poco lineales y una voz mucho más personal. El objetivo no es escribir peor, sino escribir de una manera que resulte difícil de imitar para una inteligencia artificial.
Durante décadas se enseñó a escribir con claridad, consistencia y corrección. Ahora, la popularización de la inteligencia artificial está haciendo que algunos autores valoren justamente aquello que antes se corregía: las pequeñas imperfecciones, los estilos únicos y las marcas personales que hacen evidente que el texto fue escrito por un ser humano.

Consultor en Comunicación Digital con 20 años de experiencia en marketing y publicidad. Locutor y co-presentador de TecToc Radio.