Los iPod viejos están regresando y Gen Z tiene mucho que ver

Rogelio Umaña
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Rogelio Umaña
Consultor en Comunicación Digital con 20 años de experiencia en marketing y publicidad. Locutor y co-presentador de TecToc Radio.
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BGR reporta que los iPod de generaciones pasadas están viviendo un inesperado regreso, impulsado por jóvenes que buscan escuchar música sin notificaciones, sin algoritmos y, en algunos casos, con la ventaja de poder llevarlos a lugares donde un celular no está permitido.

Según recoge el sitio BGR, el atractivo principal de estos equipos no es solo la nostalgia. Para muchos usuarios jóvenes, el valor está precisamente en su limitación: un iPod sirve para oír música, pero no para meterse a redes sociales, chatear o distraerse con otras apps. Esa experiencia más cerrada está empezando a sentirse como una ventaja, no como un defecto.

Ahí aparece lo que varios medios describen como una especie de “vacío útil” o “loophole”. En algunos entornos donde los iPhone y otros smartphones están restringidos, ciertos iPod todavía pueden pasar porque no ofrecen acceso pleno a internet ni a herramientas como redes sociales o asistentes de IA.

Las señales de este regreso ya se están viendo en el mercado de segunda mano. Axios reportó que las búsquedas en eBay del iPod Classic subieron 25% y las del iPod Nano 20% entre enero y octubre de 2025, en comparación con el mismo periodo de 2024. Ese aumento sugiere que no se trata solo de conversación en redes, sino de interés real de compra.

El fenómeno también encaja con algo más amplio: el cansancio digital. Axios lo resume como una mezcla de nostalgia y agotamiento por la hiperconectividad, especialmente entre personas jóvenes que están redescubriendo dispositivos offline y hobbies menos invadidos por pantallas inteligentes. En ese contexto, el iPod dejó de verse como tecnología muerta y empezó a verse como una herramienta simple, enfocada y hasta liberadora.

La parte menos romántica es el precio. Si la demanda sigue creciendo, esos modelos usados podrían encarecerse todavía más. Pero el punto de fondo es otro: en plena era del streaming y los algoritmos, un aparato que solo reproduce música está volviendo a sentirse moderno.

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